Barrabés, unos pioneros a quienes no comieron los indios

Barrabés, unos pioneros a quienes no comieron los indios

Ésta es la historia de una gran escalada que tiene su campo base en Benasque, un pueblo del Pirineo aragonés. Se trata de la historia de Barrabés, una tienda que, al igual que su ascenso en el mercado on line, nació para vender material a aquéllos que, como ellos, tienen ganas de escalar. Pero éstos lo hacen literalmente. Barrabés primero vende por catálogo y, en 1993, en un congreso sobre física, los impulsores de Barrabés.com encuentran una “isla de conocimiento”, según nos explica Carlos Barrabés. Allí empiezan a interesarse por las autopistas de la información. La propuesta estuvo en el aire muy pronto, en 1995 se consolidó y en 1996 ya era “una realidad muy amplia y una oferta que serviría de modelo a muchas otras empresas”.

Barrabés, que se dedica a la venta de material de alpinismo y de deportes de montaña, ya contaba con una tienda y la dificultad consistió en “la falta de referencias, así como de adaptar al mundo tecnológico algo que no lo era”. Pero ése es el precio que había que pagar por ser pioneros. “Recuerdo una frase que me dijo un profesor un día que fui a dar una charla, y que decía: «Chaval, muy bonito, pero a los pioneros se los comen los indios»". Eso, quizás en parte, es un pensamiento global. La gente suele ir sobre seguro, pero ¿y si te atreves a desafiar el riesgo? Entonces, sí, se te pueden comer los indios, pero también puede ser sinónimo de éxito: “Es verdad que si el pionero consigue mantener una zona y acotarla es muy fácil que se quede por muchos años”. Y así es como Barrabés apostó fuerte, pisó terreno virgen con entusiasmo y se quedó, hasta hoy, con esta parcela del mercado, tanto con su tienda física como con su tienda en la red.

Por eso, para un gurú de Internet entender una empresa sin tecnología es inexplicable, “a no ser que tu objetivo sea no crecer”. Internet ha permitido a su empresa llegar a un público mayor, especializado en la materia y, por lo tanto, exigente. “Los usuarios han pasado a configurar una especie de comunidad virtual. Buena parte de lo que hoy es Barrabés en realidad lo han hecho ellos”, afirma Carlos Barrabés. Y es que en la página web no sólo se pueden comprar productos específicos, que van desde una cámara hiperbárica hasta una cantimplora, sino que el usuario-cliente puede encontrarse con todo tipo de información relacionada con esos deportes. Noticias, vídeos e incluso referencias sobre el tiempo. Es la forma de ver la vida de Barrabés, una filosofía en su día a día de trabajo y también de cotidianidad. “Barrabés no es nada sin tecnología. Es una forma de ver la vida y de entenderla. Barrabés responde a un concepto que no puede desvincularse de la innovación.”

Para comprar los productos que vende Barrabés on line (que se equiparan casi en su totalidad con los de la tienda física), el cliente sólo tiene que entrar en su página web, registrarse y pasear entre la gran cantidad de productos de los que dispone el espacio: productos de esquí, alpinismo, escalada, trekking y camping, entre otras actividades de montaña. Incluso podemos encontrar libros y mapas. Tan solo se debe seleccionar el producto que desea adquirir y cargarlo en la cesta de la compra. En paralelo, empieza también una odisea para el personal de Barrabés que debe gestionar el pedido y prepararlo para hacerlo llegar  al clientelo antes posible. “En el proceso de recepción, cuando Barrabés recibe el pedido, se activa una cadena. Entra en juego la logística, la atención al cliente, la visión global que éste tiene de la empresa y la dificultad general del producto". Toda una carrera de fondo que Barrabés soluciona a velocidad de crucero, ya que mimar a los clientes es uno de sus principales objetivos. Son, en definitiva, sus mejores aliados.

El comprador de Barrabés tiene su perfil propio. Se trata de “público a quien le gusta la montaña y con la que coincidimos, ya que para nosotros la montaña es una manera de vivir”, cuenta Carlos Barrabés. Por eso, por su implicación y conexión con la idiosincrasia de la empresa, los clientes constituyen una de las tres puntas del triángulo del éxito del negocio. La segunda son las personas que conforman el equipo: “Un grupo de gente terriblemente innovadora, capaz de crear un microcírculo virtuoso de innovación. Un punto en el que, si aparece algo, el vecino da su apoyo para que pueda hacerse mejor”. Y por último, Barrabés explica con una visión estratégica muy clara de en qué parte quiere estar posicionado y, siempre, enfocado “a un público no muy grande, pero exigente”. Razones más que suficientes para justificar el posicionamiento de la empresa en la red.

Internet es un sector que ha experimentado un gran cambio en los últimos 15 años: “Ahora mismo la transformación del mundo tiene mucho que ver con la capacidad de la red, aunque también hay otros factores que tener en cuenta, como el diseño o un mayor conocimiento del entorno y del contexto cambiante”.

En definitiva, a juzgar por los resultados, parece que Barrabés fue un pionero que escapó de los indios. Ha conseguido su espacio en el universo virtual y sigue reinventándose continuamente. “Nosotros empezamos hace años; ahora nos replanteamos un crecimiento continuo. Es algo que vamos haciendo. Somos una empresa de crecimiento orgánico”, sentencia Carlos Barrabés. Y en esa línea sigue escalando, y nunca mejor dicho, por las esferas de la red, consiguiendo no sólo ser tienda de referencia on line, sino también una comunidad virtual de amantes del alpinismo.

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