RANIEX. Una granja de ranas o el otro Pata Negra de Extremadura

RANIEX. Una granja de ranas o el otro Pata Negra de Extremadura

Por Epi Amiguet

¿Una granja de ranas en Extremadura…? ¿Una idea peregrina, rocambolesca o simplemente, descabellada? Todo lo contrario: una iniciativa innovadora para esta comunidad autónoma. La ranicultura es una práctica habitual en diferentes países del mundo, como Brasil o México, en los que las ancas de este anfibio son una delicatessen muy apreciada y en España, sin ir más lejos, se consumen más de 200 toneladas cada año. Entonces, ¿por qué no poner en marcha una granja que haga de las extremidades de estos animalitos criados en Extremadura el otro Pata Negra de la región?

Con este planteamiento dos jóvenes licenciados en ingeniería química, Juan Gutiérrez-Terrazas y Sonia Cotilla, han convertido su proyecto de fin de carrera en una realidad empresarial. Ranas de Extremadura, Raniex, ocupará una superficie de 2,5 hectáreas en la localidad de Don Benito (Badajoz) donde se producirán más de 250.000 especímenes de rana verde ibérica (Rana perezi) en su primera fase de explotación.

Con todo, se trata de una producción de sólo dos y tres toneladas anuales que deja todavía mucho margen por recorrer hasta cubrir las necesidades del mercado español. ?Nuestra intención es ir creciendo, sin prisa pero sin pausa, y abrir otras granjas si es preciso, para poder llegar a satisfacer toda la demanda nacional?, explican.

Actualmente las ranas consumidas en nuestro país son importadas de países como Turquía o Indonesia desde donde se envían congeladas, factor que altera las características gastronómicas de esta delicada carne. Los sibaritas que quieren degustar estas ancas frescas tienen que recurrir a un mercado clandestino surtido por el furtivismo, una práctica que atenta contra las escasas poblaciones de rana verde ibérica. Por tanto, el consumo de estas ancas frescas, además de ser ilegal por tratarse de una especie protegida, no ofrece ningún tipo de garantía sanitaria, lo que no es cuestión baladí en una animal cuya mayor causa de mortandad son los pesticidas y otros productos tóxicos que contaminan su hábitat.

?Nuestras ranas serán de la mejor calidad, tanto por sus características gastronómicas como por cumplir con toda la normativa sanitaria, y la mayoría llegarán frescas al consumidor final?, señalan estos dos jóvenes emprendedores extremeños.

Además de exquisita, según afirman los más prestigiosos chefs del mundo, la carne de rana es muy rica en proteínas y presenta unos niveles de grasa y de colesterol por debajo, incluso, del pescado azul, tan recomendado por los expertos en nutrición.

En Extremadura y otras regiones de España, como Castilla y León, existe una antigua tradición gastronómica en torno a este plato aunque sin poder equipararse a Francia. Los gourmets del país vecino son los grandes consumidores mundiales y se ven obligados a importar la mayor parte de este producto de las grandes factorías de Sudamérica, Indonesia y Turquía.

También son muy populares las ranas toro procedentes de Sudamérica, una especie que se intentó criar en Extremadura y, actualmente está vetada en toda la Unión Europea por el peligro potencial que entraña para la fauna autóctona. En general, las autoridades europeas han comprendido que la cría en cautividad de las especies foráneas constituye una bomba de relojería para los ecosistemas y es una actividad que se ha prohibido. Por eso, el cultivo de la rana verde ibérica con fines comerciales parece ser la única viable y constituye toda una innovación su explotación con fines comerciales en nuestro país.

De momento, con la gran demanda potencial del mercado español que aún queda por cubrir, Raniex no se debe preocupar todavía por la exportación de sus ancas, aunque tampoco lo descarten a largo plazo. Las otras partes de la rana sí pueden encontrar salida comercial en este sentido: la piel se exportará a la India, donde se utiliza en la confección de marroquinería, y los intestinos son muy valorados en Estados Unidos para su empleo en los puntos de sutura de operaciones quirúrgicas especialmente delicadas. Nada se desperdicia en este negocio: el resto del animal se aprovecha para la elaboración de piensos.

Pero, como la mayoría de explotaciones de acuicultura, estas instalaciones no sólo servirán para preservar indirectamente la pervivencia de una especie protegida al dejar obsoleta económicamente su captura furtiva, sino que la garantizará directamente mediante la repoblación de las zonas donde la rana verde ibérica ya ha desaparecido o ve amenazada su presencia.

?Una de las condiciones del Departamento de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura para obtener la licencia de explotación de esta especie protegida es precisamente que un porcentaje de los especímenes que criemos estén destinados a repoblar nuestros ecosistemas?, apuntan Juan y Sonia.

Una granja de acuicultura

La granja estará ubicada en el término municipal de Don Benito, cuyo consistorio, consciente de que será una nueva fuente de riqueza para la zona, ha mostrado su mejor disposición hacia el proyecto, cediendo los terrenos por un alquiler simbólico.

El soporte del Gabinete de Iniciativa Joven (GIJ) ha sido crucial en estos contactos con las autoridades, aunque ?lo más importante para nosotros ha sido la subvención del Decreto de ayudas a los proyectos avalados por la entidad?, comentan estos dos jóvenes, que han recibido un total de 30.000 euros en concepto de beca para que puedan dedicarse plenamente a la consecución del proyecto y visitar las instalaciones de otros países.

Las instalaciones de Raniex consistirán en diversas balsas de grandes dimensiones y escasa profundidad en las que se criarán las ranas y otros pequeños animales que serán la base de su alimentación. Los terrenos están junto a unas naves industriales propiedad también del consistorio, que albergarán diferentes almacenes, así como un matadero para sacrificar a los animales y una planta de conservación y embalaje para manufacturar los pedidos.

Las rana verde ibérica tarda unos seis meses en alcanzar su fase adulta por lo que la explotación producirá dos cosechas anuales en las que la plantilla de media docena de operarios fijos se verá ampliada en varias personas más, según la temporada.

?Lo más complicado es la alimentación ya que en su fase adulta sólo pueden comer pequeños animales vivos como lombrices, y alevines y huevas de carpa – señalan estos dos jóvenes-. Pero estamos en contacto con la Universidad de León para acabar de asesorarnos gracias a unos estudios que realizaron hace unos años sobre esta materia?.

Más adelante, el gran reto será promocionar una cultura de consumo de la rana fresca en las grandes superficies comerciales para popularizar esta delicatessen entre el gran público ?que esperamos poder impulsar en cuanto consolidemos y aumentemos nuestra producción?.

?Creemos en el futuro de este proyecto y Extremadura por clima y costes es el lugar idóneo para hacerlo. Pero, además, nos gusta pensar que estamos participando en el desarrollo de nuestra tierra?, concluyen.

IDEAS FUERZA

– Raniex será la primera empresa que producirá ancas de rana verde ibérica frescas en Extremadura.

– Hasta ahora los sibaritas amantes de esta delicatessen sólo podían consumir las ancas congeladas de importación, o las provenientes de la caza furtiva de esta especie protegida.

– Esta granja de acuicultura nace del proyecto de fin de carrera de dos jóvenes extremeños y estará ubicada en la localidad de Don Benito.

– En su primera fase, la empresa apenas podrá cubrir la fuerte demanda del mercado español, por lo que tiene por delante un gran potencial de crecimiento.

– El proyecto ha recibido una subvención de 4.500 euros del Decreto de ayudas a los casos avalados por el GIJ.

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